Melyssa Monroy

Pasé de ser una víctima a ser creadora de mi realidad

Durante muchos años viviendo mi vida según llegaba, pensando que yo no tenía ningún poder sobre las circunstancias. Tenía, sin saber, un patrón equivocado que me llevaba a cometer los mismos errores una y otra vez, sufrí mucho por amor.

Crecí en un hogar sin padre, que nunca me quiso y de él aprendí lo que no quería de los hombres. Tuve buenos resultados. El problema es que me olvidé de lo que si quería. 

La verdad es que he tardado años en descubrirlo, en sanar mis heridas, en tener claridad, cometiendo errores una y otra vez. La sanación y la sabiduría es como una cebolla, cuando quitas una capa, crees que ya lo lograste, pero entonces viene la siguiente capa.

Hoy en día, puedo decir que soy feliz, me siento plena, en paz. Y como sé que se siente el sufrimiento, no quiero que ninguna otra mujer sufra, es mi propósito de vida. 

En los últimos 8 años, me he dedicado a transformar la vida de muchas mujeres. Lo más maravilloso es que ayudar a otras mujeres me ha ayudado a mi misma.

¿Por qué decidí ser mentora?

Durante este proceso de transformación en mi vida, tuve una gran revelación y nació mi misión de trabajar con mujeres.

Aunque tengo que confesarles que desde niña siempre fui muy sensible al dolor ajeno y siempre tuve ese deseo de ayudar a otras personas, pero creo que ese deseo de ayudar a otros era una mezcla de bondad y de mi propia incapacidad de poder hacer algo por mi misma.

Hoy en día me siento capacitada para  acompañar a otras mujeres con toda mi convicción. Que ya no va desde mi carencia, sino que nace desde mi amor propio y mi amor por la humanidad. 

Yo me niego a que las mujeres sufran inútilmente por amor, cuando yo sé que si tan solo ellas supieran como hacer las cosas, sus resultados serían completamente distintos.

Permíteme mostrarte cuál es el camino 🙂
Gracias por estar aquí.

Te amo